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Más de 70 miembros de la Fundación y visitantes participaron de la charla-debate con el Presidente de una de las instituciones para el agro más prestigiosas del Estado. El Ingeniero Cheppi delineó las políticas que desde el INTA se desarrollan para el desarrollo tecnológico del agro.
En breve síntesis explicitó su historia vinculada al Instituto, fue Director por Concurso de la Estación Experimental Agropecuaria Hilario Ascasubi; Coordinador Nacional del Programa Federal de Reconversión Productiva para la Pequeña y Mediana Empresa Agropecuaria (Cambio Rural); Director Provincial de Desarrollo Rural del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación de la Provincia de Buenos Aires. Participó de la formulación del Programa para Productores Familiares PROFAM, aprobado por el Consejo Directivo del INTA en Diciembre de 1997 entre otras actividades en nuestro país y el extranjero.
Señaló expresamente que pese a hacerse cargo de la titularidad hace unos meses, el Instituto mantiene las mismas políticas desde que asumió el Presidente Kirchner y están finalizando las últimas líneas del Plan Estratégico Institucional hacia el 2015.
Luego brindó un panorama histórico señalando por ejemplo los permanentes intentos de “eliminar” el INTA desde 1976 en adelante, coincidiendo con las políticas neoliberales que asolaron nuestro país. Desde hacía 15 años no ingresaban investigadores a la carrera, lo que produjo -por ejemplo- que en los años 90 se redujera el plantel de 6000 a 3500 haciendo que el promedio de edad de los profesionales sea de 54 años , no existiendo a la fecha una planta joven formada y en condiciones , previendo incluso que en 7 años el 80% de los doctorados se habrán jubilado.
Comentó también que en el año 97 el Presupuesto del INTA fue de solamente 97 millones de pesos lo que permitía apenas cubrir los sueldos, por lo que la investigación y el desarrollo se fueron “privatizando parcialmente” o quedaban en manos de los recursos que las cooperadoras de las estaciones podían acercar.
Este proceso se empezó a revertir en el 2002 con la ley de autarquía que dispone que el 0,5% de todas las importaciones del país se destinen al INTA. Así fue pasando de 104 millones a 212 en el 2004 y por distintos aspectos para el corriente año dispondrá de un monto de entre 256 y 356 millones de pesos.
Destacó el Ingeniero Cheppi que es muy importante que el presupuesto del INTA no esté vinculado a créditos internacionales pues eso le da la independencia necesaria para diseñar la política de investigación y extensión sin dependencia. Se han incorporado desde el pasado año más de 500 profesionales , se han aumentado los salarios de los investigadores y se está trabajando con los gremios una recategorización necesaria.
Señaló el Ingeniero Cheppi que se han reunido con las Universidades Nacionales con el fin de analizar la carencia de nuevos egresados, suficientes para cubrir las demandas que el sector público tiene en estas materias. También que se han diseñado master para ser cursados en el país, así el profesional puede profundizar sus estudios vinculado al medio en el que desarrolla su actividad.
 La instalación de nuevos laboratorios equipados con las más altas herramientas científicas es también parte de esa política de retener y repatriar profesionales. Actualmente se están instalando en distintas estaciones y en el marco de los planes estratégicos.
Sobre este punto dejó claramente definido los lineamientos a futuro al señalar que el INTA nunca había realizado investigación orientada al pequeño productor, y que esa es una de las líneas rectoras, apuntando a su vez a un desarrollo que permitiera mantener la competitividad , la equidad y el cuidado del medio ambiente.
Indicó ante las preguntas de los miembros de la Fundación que efectivamente falta tecnología en diversas ramas de la actividad agropecuaria y que es grande el desafío del INTA pero que tiene todo lo necesario para obtener los resultados que el país necesita.
Aclaró que según su visión la soja no es un producto que en sí mismo deteriore el suelo sino que eso sucede por el monocultivo.
Insistió el Ing. Cheppi sobre la necesidad de desarrollo con equidad como uno de los ejes de la actividad del INTA en coincidencia con los comentarios que se le formularon sobre las cuestiones culturales, y socio económicas que planten los sectores más postergados de la actividad rural, previas incluso, a las manifestaciones tecnológicas.
También reconoció el valor de las producciones agrícolas peri urbanas a las que valoró como importantes para los distintos miembros de la comunidad.
Reconoció hacia el final de la reunión el importante trabajo que realizaran los profesionales de línea del INTA en la defensa de la Institución, de la biodiversidad de nuestras tierras poniendo como ejemplo la recuperación de más de 170 genotipos de papa andina de las 200 que se considera existían en los tiempos incaicos, pese a la anarquía existente por los embates neoliberales de todo tipo. |