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El acto del 25 de mayo de 2006: Lo simbólico y lo material Imprimir E-Mail
Escrito por Raúl Isman*   

en estos miles de rostros veo los rostros
de los 30 mil compañeros desaparecidos
.
Palabras del presidente de la Nación,
 en el acto del 25 de mayo de 2006.

Transcurrida más de una semana de la movilización en que una verdadera multitud se dio cita para, con el recuerdo de la revolución de mayo, festejar el tercer aniversario de la llegada al gobierno de Nestor Carlos Kirchner; acaso ya hayan madurado y sedimentado las condiciones para comentar lo que resulta- en nuestra opinión- más significativo. En consecuencia, analizar algunas cuestiones centrales referidas al acto será el eje de estas notas, que de todos modos no agotan por completo la cuestión. A nuestro entender, existen dos cuestiones centrales:

1)     La reunión fue la puesta en escena material y concreta para el proyecto y la coalición del presidente. En el discurso del acto, el primer mandatario delimitó los integrantes sociales de la referida coalición: Si a la Argentina le va bien, les tiene que ir bien a los trabajadores, a la clase media, a los empresarios nacionales. Los protagonistas, desde lo político, son un conjunto variopinto y cambiante, no completamente precisado. Pero sin dudas, los contenidos de este proyecto son la recreación de un espacio nacional socialmente integrado, la vigencia de los derechos humanos y un estado con una firme vocación y capacidad para intervenir en la economía. Por cierto que se trata de la enumeración de objetivos y no de logros que ya se hayan alcanzado plenamente.
2)     En lo simbólico, la iniciativa presidencial delimita aguas en el espectro político, de modo, que aún quienes se desgañitan profiriendo alaridos altisonantes y ubicados a la ultra-izquierda de nuestro sistema solar, terminan repitiendo los contenidos de Mariano Grondona y otros enemigos del pueblo. Los Altamira, los Carrió, los Vilma Ripoll y tantos otros terminan unificados- tal vez más allá de su voluntad- con los dueños del poder y responsables de la miseria del pueblo.

Ejemplos sobran por demás. Por no hablar de personalidades sueltas que no se privaron de llamar al acto Plaza de la vergüenza o la demagogia. En primer lugar dando vueltas alrededor del tema si la multitud fue por su propia voluntad o movilizada por los aparatos sindicales, estatales o de organizaciones sociales. En este sentido se sacaron chispas los partidos de izquierda y derechistas habitantes del zoológico- rama gorila- hablando de reparto de choripanes y otras gabelas. En realidad, la discusión es inconducente, ya que es innegable que los aparatos movilizaron, pero los casi tres centenares de miles de argentinos presentes en el acto no fueron pasivo rebaño movilizado por los aviesos punteros oficialistas.
La prensa de los partidos de izquierda y sus principales referentes hablaron profusamente en los días previos y repitieron hasta el hartazgo los dichos de intelectuales orgánicos, dirigentes políticos, divulgadores y aún simples plumíferos al servicio del poder económico. El crecimiento no es mérito de Kirchner, sino del efecto rebote y los altos precios del agro., declaró- con la serena efusividad que la caracteriza- Vilma Ripoll a Página 12, concepto cuya autoría intelectual pertenece a Daniel Artana, Manuel Solanet y a otros enemigos neoliberales del pueblo. Parece ser que negarse a subir las tasas de interés como método para frenar el alza de los precios- pese a la presión desembozada del poder económico- no constituye mérito alguno. Así como sostener la paridad del dólar- evitando la caída del verde billete, con la consiguiente avalancha importadora- no fue un aporte de la política económica para sostener la mejoría de los indicadores económicos y sociales. No se puede negar a nadie el derecho de confundir la realidad con sus ensueños, pero lo difícil es construir política de masas con tamaños equívocos. El pertinaz raquitismo teórico, moral, intelectual y político de la izquierda son prueba verdaderamente suficiente de nuestros dichos.

El acto se hace con dineros del pueblo, bramaba Marcelo Ramal del Partido Obrero, ¿casualmente? uno de los centros de la crítica realizada por medios de la derecha. No se trata de negar que el presidente ha utilizado los fondos públicos para su construcción política, sino de ver los auténticos alcances de tal construcción. En nuestra opinión, los citados al comienzo de estas líneas.
Pero lo central se halla en el hecho que el presidente dijo en el acto: Hemos puesto fin a las vergonzosas leyes de Obediencia Debida y Punto Final que habían garantizado la impunidad de la Patria. Hemos recuperado el valor de la memoria, el valor de la Justicia, el valor de la inclusión social, y también a esta Plaza que es de los trabajadores, que es de Eva Perón y que es de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. En dichas palabras se sintetiza lo mejor de la construcción colectiva de nuestro pueblo a lo largo de toda su historia; como el valor de la justicia, contra la impunidad, por cierto, la opción de los poderosos. También, referido a los últimos sesenta años, se reivindica la inclusión social, el contenido más trascendente del peronismo, a seis décadas de cierto 17 de octubre. Y no puede omitirse, del último treintenio, el claro apoyo a la lucha de madres y abuelas. Ponerse en contra de estas palabras es avalar- en los hechos y en general- a la derecha y, en particular, al batallón perdido de la guerra fría protagonista del acto del 24 de mayo. Ese día se realizó una algarada reivindicatoria de los crímenes de la dictadura 1976-1983 y los concurrentes no se privaron de amenazar y agredir a periodistas, inclusive del matutino La Nación, vocero de los intereses dominantes. Imagínese el lector que si esto padeció el trabajador de prensa del diario derechista, cual hubiere sido el destino de periodistas connotadamente de izquierda en caso de caer bajo las garras de los concurrentes. 
El 29 de mayo, el presidente concurrió al Colegio Militar, en el día del ejército. Allí- mientras el primer mandatario hablaba- ocurrieron actos de provocación de distintos defensores de genocidas. Por un lado, cerca de una decena de oficiales le daba la espalda mientras hablaba. Por el otro, la mediática señora Cecilia Pando De Mercado- conocida defensora de la tortura, el robo de bebes y otros crímenes probados largamente por la justicia- vociferaba sus exabruptos. Gran parte de la izquierda partidaria argentina- con la solitaria y edificante excepción del Partido de la Liberación- observa estos sucesos con una distancia y una frialdad más cercana al espectador de un match de ajedrez, que al militante político popular; como si fueran problemas ajenos a la sensibilidad, el pasado, el presente y el futuro de nuestro pueblo. El Partido Obrero, por ejemplo, dedicó un afiche callejero a denostar al presidente, coincidiendo- vaya casualidad- con la derecha procesista. En su torpe oscuridad mental, todos los gatos son iguales y no se advierte la necesidad de- al menos- no fortalecer a los peores enemigos. Si la derecha criminal pone en el centro de su mira la figura presidencial, se debe expresar un cerrado repudio a  las posiciones de las fuerzas más reaccionarias. Y aportar apoyo crítico en este aspecto al primer mandatario. Si no, se es cómplice- por izquierda- de los genocidas. Como puede ver cualquier lector, la izquierda es exclusiva responsable del raquitismo teórico, moral, intelectual y político que mencionábamos más arriba.

Quienes no se equivocan son los reaccionarios al definir sus enemigos. Pregúntese a cualquier derechista  y se verá lo que opina del presidente. Y además no tiene reparos en no ocultar su avieso repudio a las normas constitucionales. Bendini es un traidor. El participó de la década del 70, decía que había que combatir al terrorismo. Se lavó las manos de la mejor forma, declara la señora de Mercado en Clarín del 04-06-06. Es decir, que un militar que cumple con la obligatoria subordinación al poder legitima y legalmente constituido es un traidor, porqué la referida dama y sus correligionarios en el partido de la muerte hacen un verdadero culto del golpismo y el no respeto de la ley. En tal enfrentamiento, hay que tomar definición clara y no hacerse los distraídos. Y menos operar como objetivos cómplices de la derecha.
¿Y que decir de la doctora Elisa Carrió? Confundiendo atávicamente su inquina personal contra el gobierno con las necesidades populares, como si fueran la misma cosa, la referida dirigente no puede perdonar al presidente que realizó en los hechos gran parte de la plataforma que la Alianza, que ella integró, y el A.R.I. no pudieron o no supieron concretar.

Así, llama fascismo al gobierno nacional dándole verdaderas patadas tanto a la teoría social, como al más ramplón sentido común. No existe ni un solo ejemplo de represión masiva e ilegal que pudiere avalar tal exótica caracterización, así como no se puede mencionar ningún ejemplo de atropello de las libertades públicas. No dudó en denominar al gobierno de Kirchner el más corrupto de la historia. ¿Se habrá radicado en Groenlandia durante el Menemato? La noche del 4-06-06 en el programa Hora Clave la misma tesis fue aventurada por Mariano Grondona, frente al mismísimo supremo riojano quien (des)lucia un quirúrgico look facial. Sólo faltó la presencia de la doctora Carrió para conferir seriedad académica al delirante diálogo. En su imparable deslizamiento hacia la derecha favoreció la destitución de Aníbal Ibarra y se muestra muy a gusto con los referentes reaccionarios Mauricio Macri o Ricardo Hipólito Lopez Murphi, toda una definición.  
Analizando cuestiones estructurales, llegó a decir que no existe la oligarquía terrateniente. Si bien, nos parece que la definición del periodista Horacio Verbitski- consistente en que la referida clase social es un núcleo fundamental de articulación para el poder económico- no responde plenamente a la realidad actual, de allí a negar que exista la oligarquía terrateniente hay un largo camino. Quienes no se equivocan son los dueños de la tierra, que no estaban acostumbrados a observar un gobierno capaz de cerrar las exportaciones cárnicas para proteger al mercado interno. Es decir que se está gestando- en los hechos- un estado con capacidad de intervenir en la economía a favor ede los sectores populares. En este conflicto, real, existente y operante, negar la existencia de la oligarquía es ni más ni menos que hacer el juego a los exportadores de carne que desean que el producto valga el mismo precio en los restaurantes de Milán o Paris que en las carnicerías de Fuerte Apache o Wilde.   

En el colmo de la manipulación, en un programa televisivo comparó nuestro país y su gobierno con sus equivalentes de Chile; refiriéndose a KIrchner usó el calificativo de barbarie, cual sintética definición de su parecer al respecto. Con tal sarmientina definición, allende Los Andes, anidaría la civilización. Los pobladores mapuches reprimidos por la civilizada tropa carabinera, los estudiantes rociados por gases y agitadas sus neuronas por el rítmico golpetear de los palitos de abollar ideologías policiales durante la rebelión que protagonizan en los días que corren. Por otra parte, el pueblo chileno, que debe soportar la espantosa desigualdad social heredada de la dictadura; además del entero andamiaje de las leyes pinochetistas incolumne tras más de una década y media de democracia, tal vez podría darle a la doctora Carrió una opinión diversa acerca de la civilitas bacheletiana.
En términos serios, no existe ninguna posibilidad inmediata inmediata de que se produzca una revolución socialista ni en la Argentina, ni en nuestra América, ni en el orbe entero, por lo cual, los sectores poderosos tienen claro cuales son sus verdaderos enemigos. En un artículo publicado en Página 12 del 28-06-06 dice el filósofo Nicolás Casullo:
Tal vez el calificador más claro y conciso fue el español José María Aznar al reclamar “que se debe detener el peligro de la marea populista y volver a las ideas de centroderecha”. O el presidente del ejecutivo de la Unión Europea, el portugués Durao Barroso decididamente convencido frente a Evo Morales de que “el populismo es una amenaza a nuestros valores”. Parecido a Bush dos meses atrás: “El populismo es el peor adversario del libre mercado y nuestras democracias”. También fue preciso el intelectual mexicano Enrique Krause frente al candidato López Obrador, en cuanto a que resulta evidente “que muy pocos abogan hoy por un régimen comunista, pero el populismo es el nuevo objetivo, desgraciadamente algo mucho más difícil de combatir”.
De modo- podemos concluir- que toda fuerza que apunte a debilitar a los grandes bloques nacionales (populistas para la derecha)  en formación, sirve objetivamente a las necesidades de la derecha. El gobierno de Kirchner tiene importantes limitaciones, pero las medidas progresivas merecen ser defendidas.

*Docente. Escritor.
Miembro del comité de Redacción de la Revista Desafíos.

 
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